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Tutela irresponsable

 

Problemática:

La mayoría de la gente no tiene conciencia sobre los cuidados y necesidades que requieren los animales al tenerlos en casa, por lo que en muchos casos terminan echándolos a la calle como una solución. El hecho de que en México deambulan en las calles aproximadamente 16,100,000 animales (equivalente a la suma de 40% en situación de calle y 30% comunitarios), demuestra que existe en el país una práctica generalizada de pertenencia irresponsable.

Es una realidad que aún falta mucha educación en la sociedad, trayendo como consecuencia, una “cosificación” de los animales al no tomarse en cuenta que son seres con capacidad para sentir placer y dolor y que tienen necesidades básicas.

Actualmente, en México las asociaciones protectoras de animales deben hacer frente a los incontables casos de abandono, situación que se ha agravado por la irresponsabilidad humana debido a la reproducción indiscriminada y la compra de animales sin control.

 

Consecuencias:

La tenencia irresponsable de animales de compañía es la principal causa de sobrepoblación de animales en situación de calle. El 70% de los animales que son regalados termina abandonado a los pocos meses, ya sea en las azoteas o patios,  amarrados  o  viviendo a la intemperie, y muchas veces no cuentan con las necesidades básicas  (alimentación, cobijo, cuidados veterinarios).

Muchos de estos animales producto de la irresponsabilidad humana, serán víctimas de la crueldad humana o morirán de frío, hambre, atropellados o debido a enfermedades y ataques de otros animales, por lo que el animal abandonado solo tendrá el 20% de probabilidades de sobrevivir.

Tan sólo en el Distrito Federal se recogen cerca de 30,000 animales al año, y de los animales que terminan en el antirrábico se estima que el 55% son llevados por sus propios humanos.

 

Soluciones:

Los principales aspectos ligados a la tutela responsable son los cuidados veterinarios, el ambiente adecuado y el control de la reproducción, el reconocimiento de los animales de compañía como seres vivos capaces de sentir y por ende, respetarlos como tal. Cuando reconocemos su particularidad y sus necesidades, podemos darles un trato digno y responsable.

Ser un tutor responsable, significa también, conocer las leyes implicadas con la finalidad de ejercer nuestras obligaciones y/o responsabilidades para con nuestros animales de compañía, además de brindar a nuestro compañero, amor, compañerismo, ejercicio, una dieta sana y cuidado veterinario regular como parte de una vida digna.